Motivos para comenzar un proceso terapéutico.

Algunos de los más frecuentes:

Cuando crees que no puedes tomar tus propias decisiones o que las decisiones que tomas no son las más adecuadas por lo que generan en tu entorno; no consigues conciliar el sueño; te irritas o decaes cuando aparecen situaciones que no sabes cómo afrontar: duelos o pérdidas rupturas amorosas, problemas en el colegio, en el trabajo… ; sientes que no controlas ni manejas tus emociones: tristeza, miedo, ira, vergüenza, soledad, culpa, etc.; aparecen síntomas de ansiedad como aumento de la frecuencia cardíaca, dificultad para respirar, sudoración, presión en el pecho o nudo en la garganta, dolor de estómago, vértigos, mareos, etc.; presencia de pensamientos negativos sobre ti mismo, los demás o la propia vida, rumiaciones continuas sobre preocupaciones o inseguridades que te impiden llevar el día a día de una manera satisfactoria; no logras conseguir los objetivos que te propones en la vida.

De forma genérica, una familia puede necesitar ayuda psicológica cuando el comportamiento de uno de los miembros de esta o algunas situaciones conflictivas que puedan estar desarrollándose en el núcleo familiar no podemos solucionarlas o superan nuestras fuerzas para hacerles frente y afrontarlo. Esta situación está afectando negativamente a algún individuo e impide llevar una convivencia sana y equilibrada ocasionando malestar y sufrimiento que puede llegar a ser intolerable, es entonces cuando se recomienda empezar un proceso terapéutico en Terapia Familiar Sistémica.

¿Qué es la Terapia Sistémica?

La terapia sistémica entiende los problemas desde un marco contextual y se focaliza en comprender y cambiar las dinámicas de las relaciones (familiares, laborales, escolares, etc.). Los roles y los comportamientos de las personas en estos contextos, se entiende que están determinados por las reglas del propio sistema y de la interacción que existe entre sus miembros.

Siguiendo a Paul Watzlawick, pionero en distinguir la causalidad lineal (causa-efecto o acción-reacción) de la causalidad circular siendo la principal protagonista en la terapia desde el enfoque sistémico ya que, observa los fenómenos de manera multicausal, circular e interactiva que aparecen en el interior del sistema o grupo. La visión circular de los problemas está marcada por cómo el comportamiento de un individuo influencia las acciones de otro, que por su parte influye también sobre el primero.

Cada componente del sistema tiene que entrar en relación a través de la comunicación siendo una de las principales claves, teniendo en cuenta que los diferentes sistemas o grupos tienen sus propias reglas de transformación y se autocontrolan a través de procesos de retroalimentación para mantener un estado de equilibrio.

Este enfoque terapéutico se presenta como una forma sistemática y científica para representar la realidad desde una perspectiva holística e integradora, donde lo más importante son las relaciones y los componentes que cobran importancia a partir de ellas.

Su estudio y práctica pone especial importancia en la relación y comunicación en cualquier grupo de personas que interaccione, entendido como un sistema. Este enfoque se extiende también a las personas individuales, teniendo en cuenta los distintos sistemas que componen su contexto, pudiendo trabajarlo también desde un nivel terapéutico individual.

¿Para qué sirve la Terapia Familiar?

El recurso de terapia familiar sistémica se utiliza con el objetivo de tratar trastornos emocionales de algún miembro de la familia, mejorar la comunicación y resolver conflictos. Trata de analizar los problemas de conducta individuales a través de las interacciones familiares examinando los patrones y las dinámicas de relación que existen entre los distintos miembros con el fin de cambiar y mejorar su estructura.

Principales Beneficios:

Mejora la calidad de la comunicación entre los miembros de la familia en los diferentes niveles: cónyuges, padres-hijos y entre hermanos, por lo que será de gran ayuda para resolver problemas psicológicos tanto a nivel familiar como individual.

Cuando el objetivo es fomentar cohesión y apoyo entre los miembros de la familia puede resultar clave para superar acontecimientos estresantes que acontecen a lo largo de la vida. Como, por ejemplo: acoso escolar o laboral, problemas de adicciones, trastornos de la alimentación, duelos o pérdidas…

Desarrollar una buena dinámica familiar ayuda al crecimiento y desarrollo óptimo de los individuos de la misma, así como sus valores, creencias y principios, ya que la familia está considerada como el pilar fundamental de la sociedad.